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Gabriel Encinar

mokajazz

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Un día del siglo pasado surgió la idea de hacer un concierto en directo en un local coruñés, hoy tristemente desaparecido.

En aquel tiempo el "Moka Jazz" era uno de los rincones asiduos a los directos nocturnos de la ciudad. Corría el año 1996 de un septiembre como siempre amarillo, caduco y otoñal. Era el año 96, del mes número 9 y el día coincidía en 19. La fecha era propicia para desenfundar la guitarra y afinar la voz.

Era la primera vez que dos músicos me hacían compañía con un bajo y una guitarra eléctrica en vivo; y contaba además con la impecable voz de Lola.

El "Moka Jazz" estaba aquella noche lleno... de gente conocida, amistades y familia, allí reunida para darnos calorcito, y como no, esos aplausos que ponen el mejor final a una canción...

 

Gabriel Encinar Trío

Letra y música (excepto tema 08*): Gabriel encinar
Voces: Gabriel Encinar y Lola Tellado
Guitarra española: Gabriel Encinar
Guitarra eléctrica: Alberto Naya
Bajo eléctrico: Roberto Barreiro
Sonido: Manolo Bastón

* Tema 08
Letra: Mario Benedetti
Música: A. Valentín Fabero

Edita: El Corsario

Producciónes: Lomoviota

Ediciones Intimas y Gabriel Encinar

Moka Jazz - A Coruña, 19-9-1996

 

Me gustaría hacer un pequeño homenaje a Alberto Naya con estas palabras:

 

En el país del desengaño, donde el aire es la envidia del asmático, el agua supone un sueño para el pez y la Tierra no es más que un recuerdo de infancia, habita un extraño y único especimen con aspecto humano.

Armado de paciencia, con el gesto alegre y los bolsillos repletos de arena, por si se tercia vaciarlos en empeños y conquistas o en el habitual entierro de una pena, deambula por los más insospechados parajes de esta selva.

A diario se enfrenta con todo tipo de bichos y alimañas; desde el buitre más feroz hasta la serpiente más venenosa, pasando por camaleónicos ejemplares que no dudan en vender su alma para alcanzar las más altas copas de árboles cuyas raices están podridas por el odio y el rencor.

Es capaz de estar a la misma hora en sitios diferentes, sin tener esto nada que ver con fenómenos paranormales y mucho menos con milagros divinos.

Opina que creer en Dios es tener fe en la imaginación, que la patria es la disculpa de los necios para matar la razón, y que la revolución es un sentimiento que florece en lo más profundo del corazón.

Y por supuesto, comparte plenamente el inevitable deseo que la mujer, con sus líneas y curvas, provoca y despierta en todo mortal que se precie.

Su destreza y habilidad en el manejo de cuerdas, trastes, acordes y melodías han sido y serán para mi una aportación inestimable.

Mi querido y estimado Alberto, gracias por tus prodigiosos dedos y tu maravillosa compañía.